Révol para los amigos.
El más mayor del grupo… aunque él parece no haberse enterado. Sigue siendo un espíritu inquieto, juguetón y, como su nombre indica, algo revoltoso.
Con las personas es profundamente cariñoso y busca el contacto con facilidad. Su pasado en el mundo de la tauromaquia dejó algunas huellas en su relación con otros caballos, por lo que hoy en día disfruta de su propio espacio: separado, pero siempre cerca del grupo.
Llegó en el verano de 2024 con la idea de jubilarse. Sin embargo, Revoltoso tenía otros planes: sigue pidiendo movimiento, atención y participación. A su manera, claro. Es ya un pequeño abuelito, pero con muchas ganas de hacerse notar… y de disfrutar de una buena rascada.
En los encuentros, nos recuerda la importancia de respetar la historia de cada caballo y de escuchar lo que necesita en cada momento. Con él, aprendemos que la edad no define la vitalidad, y que el vínculo se construye desde el cariño, la presencia y la libertad.





