La máscara antimoscas

¿Máscaras antimoscas? Sí, ¡pero con cabeza!

Llega el verano y nuestros caballos sufren un montón con las moscas. Las máscaras son una solución buenísima y a ellos les encanta ir protegidos, pero ojo: no vale ponerla de cualquier manera.

Si quieres que tu compañero vaya cómodo y feliz, apunta estos consejos:

Solo para el día
Cuando caiga el sol, quítasela. Por la noche no la necesitan; además les resta visión.

Mejor con redecilla negra
Elige siempre máscaras con la malla negra. Los colores claros como el gris o el blanco reflejan mucho más la luz del sol y terminan molestándoles en los ojos. Con el negro, ven mucho mejor.

Ojo al ajuste y al modelo
No hay dos cabezas de caballo iguales. Asegúrate de elegir la talla correcta y revisa bien que no le apriete ni le roce en ningún sitio, sobre todo en las pestañas.

 ¡Siempre limpitas!
Lávalas a menudo. Una máscara llena de tierra o sudor es el nido perfecto para bacterias y la suciedad resta visión

Si la talla, el ajuste y el uso son correctos, te aseguro que tu caballo te lo va a agradecer muchísimo y no se la va a quitar. 

modelos de máscaras antimoscas

¿Has probado difentes tipos de máscaras?

  • tallas grandes, medianas, pequeñas – cabezas finas, anchas, grandes, perfil cóncavo o convexo
  • con protector UV – para zonas sin pigmentación u ojos claros
  • con enmarcado de alambre – para alejar la malla de los ojos
  • con protección nasal – para cubrir la zona de los ollares
  • malla negra o blanca o tipo cebra – prueba a mirar a través de la malla y verás tú mismo cuál es más confortable.

Mi experiencia personal: Lo que nadie te cuenta

Después de probar muchos modelos sobre el terreno, he llegado a varias conclusiones que te ayudarán a decidir sin equivocarte. Al final, no por ser más cara una máscara va a ser mejor; hay muchos factores reales a tener en cuenta:

1. La protección solar reduce visibilidad

Algunos la necesitan, sí. ¿Pero todos? La incorporación de filtros UV hace que el tejido de la malla sea mucho más denso. Como consecuencia, reduce bastante la visión del caballo. Si tienes un compañero inseguro o asustadizo, ten cuidado, ya que verse con la visión limitada puede aumentar su desconfianza.

2. Pros y contras del enmarcado de alambre

Es una opción fantástica para asegurar que la tela se quede siempre alejada de los ojos, por mucho que el caballo se mueva o se rasque contra un poste. No obstante, tiene dos inconvenientes: la costura del propio enmarcado reduce un poco su campo visual y, además, estéticamente les da un aspecto antinatural. Esto último puede «enmascarar» sus expresiones y afectar sutilmente a la comunicación y lenguaje corporal entre los miembros del rebaño.

3. El protector nasal no siempre es necesario

A veces, este añadido puede rozar y molestar más de lo que realmente protege. Los ollares son una zona extremadamente sensible y el roce continuo de la tela contra sus «bigotes» les resulta muy incómodo. Si tu caballo no tiene heridas ni la piel despigmentada en el hocico, es mejor evitar cubrir esa zona.

4. El gran dilema del color: Apuesta por el negro

Tras varias pruebas personales, comprobé que el color negro es, por mucho, el más agradable y descansado para el ojo humano. Entonces, ¿por qué no iba a serlo para ellos? La pupila del caballo es mucho más grande que la nuestra, por lo que cualquier reflejo de luz en mallas claras (como las blancas o grises) puede incomodarles y deslumbrarles. Como pista extra: fíjate en las mosquiteras que ponemos en las ventanas de nuestras casas… ¡siempre son oscuras! Eso, desde luego, es por algo.